De la divulgación a la investigación: paper de Niñas Atómicas sistematiza una experiencia chilena para acercar a jóvenes mujeres a la ciencia

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Francisca Garay, directora alterna del Instituto Milenio SAPHIR y académica del Instituto de Física UC, y Giovanna Cottin, investigadora asociada de SAPHIR y también académica de Física UC, publicaron en la revista internacional Physics Education un artículo que sistematiza el diseño, metodología y resultados de Niñas Atómicas, iniciativa que ambas fundaron en 2022. La publicación constituye un nuevo hito para el programa al transformar la experiencia acumulada durante estos años en conocimiento documentado, evaluado por pares y disponible para las comunidades internacionales de educación en física y divulgación científica.

¿Cómo generar oportunidades concretas para que niñas en etapa escolar puedan aproximarse a la ciencia no solamente como espectadoras, sino experimentando directamente cómo se construye conocimiento científico?

Esa es una de las preguntas que ha acompañado desde sus orígenes a Niñas Atómicas, iniciativa creada por Francisca Garay, directora alterna del Instituto Milenio SAPHIR y académica del Instituto de Física de la Universidad Católica de Chile, y Giovanna Cottin, investigadora asociada de SAPHIR y también académica del Instituto de Física UC.

Desde su primera edición en 2022, el programa ha buscado acercar a estudiantes de enseñanza media al quehacer científico mediante una experiencia que integra física de partículas, electrónica, programación, análisis de datos y metodología científica. Las participantes no solo reciben contenidos: formulan preguntas, construyen y operan detectores de muones, realizan mediciones y trabajan con datos experimentales, recorriendo distintas etapas que forman parte de una investigación científica.

4 años después de aquella primera experiencia, ese trabajo alcanza un nuevo hito. Garay y Cottin son las autoras de “‘Niñas Atómicas’ (Atomic Girls): an initiative that generates opportunities for young girls in STEM”, artículo publicado este año en la revista internacional Physics Education, de IOP Publishing, que presenta el taller, su contexto y objetivos, sistematiza su metodología y contenidos y aborda resultados asociados a la experiencia de sus participantes.

De una experiencia educativa a una publicación científica

La publicación representa un paso importante en la trayectoria de Niñas Atómicas. La experiencia acumulada por el programa durante sus sucesivas ediciones pasa ahora a ser documentada mediante una publicación científica y sometida a revisión de pares, permitiendo que su metodología y resultados puedan ser conocidos, evaluados y discutidos por una comunidad académica internacional.

El origen del paper se remonta a un proyecto de investigación interdisciplinaria de la Vicerrectoría de Investigación de la Pontificia Universidad Católica de Chile, adjudicado en 2023, que permitió avanzar en el análisis y publicación de datos provenientes de las participantes.

Para Cottin, llegar hasta esta instancia representa “el resultado de un arduo trabajo donde aprendimos mucho”. El artículo permitió sistematizar “el taller, su contexto, nuestros objetivos, su metodología, el qué enseñamos, cómo y por qué”, además de compartir algunos de los resultados relacionados con la percepción del aprendizaje de las estudiantes.

Garay coincide en la relevancia que supone trasladar la experiencia hacia el terreno de la investigación. Para la directora alterna de SAPHIR, la publicación “confirma que Niñas Atómicas no es solo una experiencia educativa valiosa, sino también una propuesta que puede estudiarse, evaluarse y compartirse con la comunidad internacional”.

Existe además una coherencia entre ese proceso y aquello que las propias investigadoras buscan transmitir a las participantes. “Somos investigadoras y practicamos lo que predicamos en el taller, al documentar de manera rigurosa nuestro quehacer científico”, explica Cottin, destacando que el trabajo fue validado por pares expertos en educación de la física.

La publicación permite así que una iniciativa de divulgación y formación científica pueda convertirse también en objeto de investigación y fuente de conocimiento, llevando la experiencia desarrollada desde Chile hacia una comunidad internacional.

“Este es nuestro granito de arena concreto al repositorio global de conocimiento en torno a iniciativas de difusión de la física de partículas a niñas y jóvenes”, resume Cottin.

Aprender ciencia haciendo ciencia

Uno de los elementos centrales de Niñas Atómicas, y también del trabajo presentado por sus autoras, es la manera en que las participantes se aproximan al conocimiento.

La propuesta no busca únicamente enseñar contenidos sobre física de partículas. Las estudiantes participan activamente de un proceso que comienza en la teoría y continúa mediante la formulación de preguntas, la experimentación, la medición, el análisis de datos y la comunicación de resultados.

Para Garay, allí reside uno de los principales aportes de la experiencia: demostrar “que las estudiantes de enseñanza media pueden acercarse a la física de partículas de manera rigurosa y activa”, participando directamente en acciones propias del trabajo científico, como “formular preguntas, construir detectores, medir y analizar datos”.

Cottin destaca la misma característica desde la amplitud del recorrido formativo. “Los contenidos parten un recorrido desde la teoría, pasando por la medición al análisis, para finalmente documentar los resultados en torno a una curiosidad científica que las mismas niñas se preguntan sobre los muones”, explica.

Los muones (partículas elementales que pueden alcanzar la superficie terrestre como resultado de procesos asociados a la interacción de rayos cósmicos con la atmósfera) se convierten así en una puerta de entrada para experimentar la física de partículas desde una dimensión concreta.

La ciencia deja de presentarse únicamente como un conjunto de conocimientos terminados y comienza a aparecer como un proceso: preguntar, construir, medir, analizar, equivocarse, volver a observar y argumentar a partir de evidencia.

Una metodología que ahora puede viajar

Sistematizar este proceso en una publicación científica permite que los aprendizajes acumulados por Niñas Atómicas dejen de permanecer exclusivamente dentro del programa.

Para Cottin, uno de los principales aportes del paper es precisamente que “las ideas del taller y el cómo las niñas responden a este están ahora disponibles y pueden ser replicadas”, abriendo la posibilidad de que docentes de física u otros equipos interesados puedan conocer la experiencia y eventualmente adaptarla a sus propios contextos. 

El artículo fue presentado por Cottin en la sección de “Education & Outreach” de la 43th International Conference on High Energy Physics (ICHEP2026), desarrollada en Natal, Brasil a fines de Julio de 2026. La comunidad de física de Altas Energías destacó la iniciativa; se conversaron sobre algunos aspectos del sistema educacional escolar en Chile vs. en Europa, el motivo del público objetivo y se valoró positivamente la consistencia de su financiamiento y la continuidad de la iniciativa.

La publicación amplía de esta manera el alcance potencial de Niñas Atómicas. Una iniciativa desarrollada desde Chile puede convertirse en referencia para profesores, investigadores y equipos de divulgación interesados en generar nuevas experiencias de acercamiento a la física de partículas.

Pero el objetivo trasciende la transmisión de conocimientos específicos. Junto con aprender sobre “muones y su detección”, Cottin espera que pueda transmitirse, por sobre todo, “el cómo se vive el quehacer científico” y que esa experiencia pueda llegar “a talentos en lugares inesperados”.

Garay lleva esa idea hacia otra dimensión: que la experiencia permita también modificar la relación que las jóvenes establecen con la ciencia y con sus propias capacidades. “Esperamos que el trabajo contribuya a crear nuevos espacios donde más niñas puedan reconocerse como participantes legítimas de la ciencia”, señala.

Confianza, curiosidad y comunidad

Después de varias ediciones, los resultados que ambas investigadoras valoran no se encuentran solamente en los contenidos enseñados o en los experimentos desarrollados.

Para Garay, uno de los aspectos más significativos ha sido observar los cambios que experimentan las propias participantes. “Lo que más me enorgullece es ver cómo las participantes ganan confianza y descubren que pueden comprender, practicar y disfrutar la ciencia”, explica.

A ello se suma otro resultado que ha comenzado a construirse con el paso de los años: una comunidad en torno a Niñas Atómicas.

Cada nueva generación incorpora estudiantes a una experiencia compartida y abre la posibilidad de establecer vínculos que trasciendan las semanas de duración del taller. Por eso, una de las proyecciones planteadas por sus fundadoras es fortalecer la comunidad de exalumnas y generar mecanismos que permitan mantener esa vinculación.

La aspiración de Garay es que algunas puedan incluso regresar en el futuro “como monitoras o referentes para nuevas generaciones”, permitiendo que quienes alguna vez participaron como estudiantes puedan posteriormente acompañar a otras jóvenes en sus primeros encuentros con la investigación científica.

Crecer sin perder la esencia del programa

Tras 4 años de desarrollo, ambas investigadoras identifican un desafío común: dar continuidad a Niñas Atómicas y ampliar su alcance sin perder la calidad y cercanía de la experiencia presencial.

“El principal desafío sigue siendo poder mantener esta iniciativa estable en el tiempo; el seguir dirigiendo y gestionando el taller de manera consistente sin perder la motivación”, reconoce Cottin.

La investigadora plantea que el futuro requiere “capitalizar y elevar lo ya logrado en el taller”, buscando un equilibrio entre continuidad, visibilidad, expansión hacia más regiones del país y calidad de la experiencia de las participantes.

Garay coincide en este punto. “Nuestro principal desafío es darle continuidad sin perder la calidad y cercanía de la experiencia presencial”, explica. A futuro, agrega, el propósito es “ampliar su alcance hacia más regiones, fortalecer la comunidad de exalumnas y lograr que algunas regresen como monitoras o referentes para nuevas generaciones”.

La coincidencia entre ambas proyecciones muestra uno de los desafíos propios de iniciativas que alcanzan cierto grado de madurez: crecer sin diluir aquello que les dio sentido originalmente.

Para Niñas Atómicas, esto supone ampliar las oportunidades de participación y llegar a estudiantes provenientes de distintos territorios, pero preservando una experiencia donde cada participante pueda involucrarse directamente en el proceso científico.

Una experiencia chilena que entra en una conversación global

La publicación en Physics Education permite que una experiencia nacida y desarrollada en Chile ingrese en una conversación internacional sobre educación en física, comunicación científica y generación de oportunidades para niñas y jóvenes en STEM.

Su relevancia reside tanto en los resultados presentados como en la decisión de investigar y documentar rigurosamente una iniciativa de divulgación científica. Diseñar un programa, implementarlo durante sucesivas ediciones, observar sus resultados, incorporar aprendizajes y posteriormente sistematizar esa experiencia permite avanzar desde la realización de una actividad hacia la generación de conocimiento que puede ser compartido.

Para Cottin, el propio proceso de llevar el artículo hasta su publicación produjo además una reflexión sobre su manera de entender la investigación. Decidir realizar el paper y completarlo, señala, “afianzó, inesperadamente, mis convicciones sobre lo que significa hacer ciencia de manera íntegra”, particularmente en relación con “sostener mis estándares rigurosos y no transar mis principios”.

La experiencia del programa también ha dejado aprendizajes en sus creadoras. Garay reconoce que Niñas Atómicas le ha recordado “que enseñar ciencia también puede transformar la manera en que una joven se ve a sí misma”.

Ambas ideas convergen en un mismo punto: el valor de la ciencia no se encuentra solamente en aquello que permite conocer, sino también en las herramientas que entrega para observar, cuestionar y relacionarse con el mundo.

Atreverse a preguntar

Esa dimensión adquiere especial fuerza cuando ambas investigadoras proyectan Niñas Atómicas hacia las futuras generaciones.

Para Garay, las jóvenes que lleguen al programa no necesitan hacerlo con conocimientos previos extraordinarios ni con certezas respecto de su futuro. “No necesitan llegar con todas las respuestas. La ciencia comienza al atreverse a preguntar”, sostiene. Su invitación es a que “confíen en su curiosidad y no permitan que otras personas definan hasta dónde pueden llegar”.

Cottin sitúa ese mismo mensaje dentro de una reflexión más amplia sobre el pensamiento científico y su importancia para la sociedad. “El mundo necesita personas que quieran entender la realidad que los rodea, realmente querer comprender”, señala; personas “que sepan pensar críticamente, sepan cuestionar y dudar, que sepan equivocarse, que sepan defender sus decisiones y argumentos con evidencia”.

Preguntar, dudar, experimentar, equivocarse y aprender a construir argumentos basados en evidencia aparecen así como herramientas que trascienden ampliamente las fronteras de la física.

La publicación de “‘Niñas Atómicas’ (Atomic Girls): an initiative that generates opportunities for young girls in STEM” constituye, en ese sentido, un nuevo capítulo para una iniciativa que comenzó creando oportunidades de acercamiento a la física para estudiantes de enseñanza media y que hoy también aporta conocimiento desde Chile a una comunidad internacional dedicada a la educación científica y la divulgación.

El paper permite que la experiencia acumulada durante estos años pueda trascender a quienes ya han participado del programa, ser conocida por otras comunidades y eventualmente contribuir a la creación de nuevas oportunidades para niñas y jóvenes en otros lugares.

Pero detrás de la publicación permanece la misma idea que dio origen al taller: que una oportunidad concreta puede abrir una relación distinta con la ciencia. Una oportunidad para descubrir que es posible preguntar, construir un detector, observar un fenómeno, trabajar con datos y encontrar respuestas propias.

 

‘Niñas Atómicas’ (Atomic Girls): an initiative that generates opportunities for young girls in STEM – IOPscience

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